lunes, 15 de abril de 2013

Los magnates y la concentración de medios



En la anterior entrada veíamos a partir de la película El reportero de Michelangelo Antonioni como el cine se ha inspirado en la imagen romántica del periodista para contar historias. También lo ha hecho con los dueños de los medios, figuras tan interesantes como los periodistas para contar también grandes historias como la de Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) dirigida y protagonizada por Orson Welles.



La historia que cuenta Ciudadano Kane no es otra que la de William Randolph Hearst, el gran magnate de los medios de comunicación relacionado con el amarillismo. De hecho, Hearst prohibió mencionar la película en sus periódicos. Funcionando como biopic no oficial, la carrera de Kane también surge del idealismo y del servicio social, para ir transformándose en una búsqueda de poder.

La película de Welles cuenta con un protagonista dueño de una cadena de periódicos, red de emisoras, sindicatos y obras de arte. Ejemplo perfecto de monopolio que le permite controlar la opinión pública y le otorga poder.



Las similitudes con la vida de Hearst no son casuales ni menores, pero dejarlo únicamente en eso sería quedarse cortos. Welles retrata en su aclamada película el aspecto negativo de la concentración de medios. Una película que podría actualizarse al ahora cambiando a Hearst por otros personajes como Silvio Berlusconi o Rupert Murdoch. Es eso lo que la hace tan importante y necesaria. Todo un clásico.

3 comentarios:

  1. Ciudadano Kane es realmente un clásico y trata muy bien la figura del magnate

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  2. Por todo ello cada día creo más en la necesidad de medios públicos e independientes, o sea, la utopía.

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  3. Por fin una película que si he visto. Sin duda una película clave para comprender que supone la concentración mediática y uno de los grandes clásicos del cine universal.

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