lunes, 6 de mayo de 2013

“Nos creemos lo que nos dicen”



En los últimos años, la conexión que crean las series de televisión con la audiencia está fortaleciéndose cada vez más. Las series de televisión cumplen la misma función que tenía el cine años atrás y que ahora parece perdida. Es por eso que resulta relevante la visión que tienen las series de televisión de las empresas informativas. Para ilustrarlo, hablamos de The Wire, una de las series más respetadas que en su quinta y última temporada centraba parte de su trama en el periódico local.



La serie de David Simon trata el crimen y  la investigación policial en la ciudad norteamericana Baltimore, sin olvidar otros aspectos como la educación o la política. Por ello no resultaba extraño cuando tomó el enfoque periodístico en su temporada final. Aunque la parte principal de la serie sigue centrada en un grupo de policías y las investigaciones que llevan a cabo, otro grupo de agentes entran y causan cambios en esas investigaciones: los periodistas. Es un ejemplo del poder de la prensa al que nos referíamos en la primera de las entradas de este blog, como ilustra también una de las citas de la serie: “Nos creemos lo que nos dicen”.

Se trata de un periódico local que está en crisis por la disminución de las ventas y la pérdida de publicidad. Los recortes de plantilla hacen que los periodistas luchen por un puesto de trabajo. Así, uno de ellos decide inventarse llamadas de un asesino en serie que ha aparecido en la ciudad. Él mismo se coloca en el centro de la noticia, digamos que la maquilla y crea de la nada una historia, la suya propia. Los directores del periódico rápidamente compran el sensacionalismo de la noticia y presionan a este periodista para que continúe con el flujo de la noticia. Todo por vender periódicos.

A excepción de una periodista que equilibra la balanza, digamos que la visión que ofrece de la prensa la serie The Wire no puede ser más negativa. Al tener más tiempo que una película, queda claro el modo de trabajar de una redacción. Como se selecciona las noticias y los criterios para que estas acaben en primera página. La guerra por los anunciantes y compradores… 

Lo primero que vemos de la redacción nos sitúa ante periodistas que en lugar de ir en busca de noticias esperan sentados a que suene el teléfono… redactores jefe que presionan para conseguir mejores noticias, e incluso periodistas que se quedan quietos ante hechos que suceden en la puerta. En definitiva, se les perfila como vagos sin iniciativa, esperando el despido.



Por supuesto, no es la única serie que se ha inspirado en la prensa. Incluso hay distintas series de televisión que no sólo se inspiran en ella, sino que están basadas en los medios. Series como Periodistas, The Newsroom o The Hour, son algunos ejemplos de series centradas en empresas informativas.

lunes, 29 de abril de 2013

Aquellos días de radio



Hasta ahora nos hemos centrado en películas que tratan la prensa escrita. Sin embargo, vale la pena pararse a mirar otras películas que cuentan con otros medios. Es el caso de Días de radio (Radio Days, 1987) de Woody Allen, una comedia que tiene como centro los años de gloria de la radio, justo antes de que apareciera la televisión. Así el protagonista de la película cuenta la historia de su familia partiendo del recuerdo de la radio.



Precisamente, en la cinta aparecen grandes programas donde la radio es lo que ocupa el lugar que posteriormente tendría la televisión. Grandes concurso con orquesta en directo y un numeroso público asistente a la elaboración del programa en directo. Woody Allen elabora un recuerdo de cuando la radio era lo que entretenía e informaba las 24 horas del día, a partir de distintos programas como las radio novelas.

La audiencia

Uno de los elementos de los que no hemos hablado aún en el blog, y que sin duda, mantiene una importancia básica es el público. La audiencia toma en Días de radio una parte fundamental de la película. El tomar como protagonistas una familia enganchada todo el día a la radio, Woody Allen pone el foco sobre los grandes destinatarios del papel final de los medios.



La primera escena de Días de radio recuerda de forma sospechosa a otra película que también cuenta con la radio como principal protagonista, Historias de la radio (1955) de José Luis Sáenz de Heredia. En la escena, durante un robo suena el teléfono. Es un concurso de la radio que curiosamente ganan.

lunes, 22 de abril de 2013

El nacimiento del paparazzi



Si entradas anteriores hemos visto como el cine ha retratado a dos figuras clave de las empresas informativas como los periodistas o los grandes magnates, en esta entrada ponemos atención en unas empresas informativas en concreto: la prensa rosa o revistas del corazón. Es el caso de películas como La Dolce Vita o Historias de Filadelfia, que cuentan con periodistas del corazón como protagonistas.


La Dolce Vita (1960) dirigida por el cineasta italiano Federico Fellini ilustra los años cincuenta en Roma, donde los famosos acuden a fiestas de la burguesía de la época. En mitad de este escenario, Marcello Rubini (interpretado por Marcello Mastronianni), un periodista del corazón, se mueve en busca de noticias. A esto se suma la visita de una actriz, Sylvia (interpretada por Anita Ekberg), Marcello la persigue allá donde va en busca de una gran noticia. 

La película de Fellini ilustra a un reportero de crónicas sociales que quiere dejar su trabajo y convertirse en novelista. A pesar de ello, continúa inmerso en su retrato de los personajes célebres. El ejemplo final es como “utiliza” a Sylvia para continuar entregando noticias.

Paparazzi

Si hay algo por lo que La Dolce Vita es especialmente interesante desde el punto de vista de las empresas informativas es en la creación del personaje de los paparazzi, reporteros que persiguen de forma incansable a famosos. La popularización de este término se entiende por el retrato extenso que hace el filme de Fellini. 



Aunque alejado de la figura del paparazzi, el cine también ha puesto su mirada en otras historias relacionadas con la prensa rosa. En Historias de Filadelfia (The Philadelphia Story, 1940) dirigida por George Cukor, se nos cuenta en clave de comedia romántica como un periodista (interpretado por James Stewart) se cuela en la casa de la protagonista que está a punto de casarse. Una imagen de un periodista que se hace pasar por quién no es con tal de conseguir la exclusiva.

lunes, 15 de abril de 2013

Los magnates y la concentración de medios



En la anterior entrada veíamos a partir de la película El reportero de Michelangelo Antonioni como el cine se ha inspirado en la imagen romántica del periodista para contar historias. También lo ha hecho con los dueños de los medios, figuras tan interesantes como los periodistas para contar también grandes historias como la de Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) dirigida y protagonizada por Orson Welles.



La historia que cuenta Ciudadano Kane no es otra que la de William Randolph Hearst, el gran magnate de los medios de comunicación relacionado con el amarillismo. De hecho, Hearst prohibió mencionar la película en sus periódicos. Funcionando como biopic no oficial, la carrera de Kane también surge del idealismo y del servicio social, para ir transformándose en una búsqueda de poder.

La película de Welles cuenta con un protagonista dueño de una cadena de periódicos, red de emisoras, sindicatos y obras de arte. Ejemplo perfecto de monopolio que le permite controlar la opinión pública y le otorga poder.



Las similitudes con la vida de Hearst no son casuales ni menores, pero dejarlo únicamente en eso sería quedarse cortos. Welles retrata en su aclamada película el aspecto negativo de la concentración de medios. Una película que podría actualizarse al ahora cambiando a Hearst por otros personajes como Silvio Berlusconi o Rupert Murdoch. Es eso lo que la hace tan importante y necesaria. Todo un clásico.

lunes, 8 de abril de 2013

La figura del reportero



Sin duda, uno de los elementos fundamentales de las empresas informativas son los periodistas. Sin ellos, pilar básico de los medios de comunicación, el concepto de empresa informativa carecería de sentido. La película El reportero (Professione: reporter, 1975), dirigida por Michelangelo Antonioni y protagonizada por Jack Nicholson, cuenta con la figura de un periodista como eje principal del filme. Aunque hasta ahora hemos tratado películas que hablan de periodismo como tal, hay muchas otras cintas que toman el periodismo como apoyo. Así sucede en El reportero, donde el periodismo aparece como elemento secundario. A pesar de ello, es interesante la visión que ofrece Antonioni del periodismo.



La película comienza en un lugar de África. El personaje interpretado por Jack Nicholson está en buscando a un grupo guerrillero para incluirlo en un documental. Un accidente ocurre en el hotel donde se aloja, y el azar se cruza en una historia de tráfico de armas tratada desde la perspectiva del cine de autor que tanto cultivó Michelangelo Antonioni.

Lo que nos interesa en este blog es como se retrata la figura del periodista. Hay una visión romántica del enviado especial, sin ayuda de nadie, el periodista intenta conseguir agentes que le lleven hasta el grupo guerrillero. En cierto modo, la película se adelanta al profesional multimedia, pasa de escribir artículos a dedicarse al cine documental.. Incluso hay dudas acerca de si en realidad es un freelance, puesto que la redacción no aparece por ningún lado, está completamente solo. 

Reflexiones

La película contiene algunas citas que merece la pena destacar. En primer lugar: “Traducimos a los mismos viejos códigos cada situación y experiencia”, dice el personaje de Jack Nicholson en cierto momento del filme. “Se habla con palabras, imágenes… cosas frágiles” y uno de los atributos principales del periodista: “Gran talento para la observación”.